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Ventanas de madera vs ventanas de aluminio: ¿qué solución elegir para un proyecto de altas prestaciones?

Elegir entre ventanas de madera o ventanas de aluminio no debería reducirse a una cuestión de estética, precio o mantenimiento. En proyectos arquitectónicos exigentes, la carpintería forma parte activa de la envolvente del edificio y condiciona aspectos tan relevantes como el comportamiento térmico, el aislamiento acústico, la estanqueidad, la durabilidad o la integración de la fachada.

La decisión es aún más importante en proyectos como hoteles, edificios singulares, rehabilitaciones patrimoniales o proyectos en los que la carpintería debe fabricarse específicamente para responder a unas condiciones determinadas.

Madera y aluminio: dos materiales con comportamientos muy diferentes

La madera presenta una baja conductividad térmica de forma natural y se ha utilizado durante siglos en cerramientos exteriores. El aluminio, por el contrario, es un material altamente conductor, por lo que los sistemas contemporáneos destinados a ofrecer un buen comportamiento térmico incorporan soluciones de rotura de puente térmico.

Cuando hablamos de ventanas de altas prestaciones, el comportamiento final no depende únicamente del material empleado en el perfil. Influyen también la sección del marco, el acristalamiento, los intercalarios, las juntas, los herrajes, la proporción entre vidrio y carpintería e incluso la ejecución del encuentro entre la ventana y la fachada.

Aislamiento térmico: la ventaja natural de la madera

Desde el punto de vista del material, la madera parte de una posición especialmente favorable, ya que actúa como aislante térmico, facilitando el diseño de perfiles con valores de transmitancia reducidos sin necesidad de introducir una rotura de puente térmico como ocurre en las carpinterías metálicas.

El aluminio ha evolucionado enormemente en este ámbito. Los perfiles con RPT, combinados con vidrios bajo emisivos, cámaras adecuadamente dimensionadas y otros recursos técnicos, permiten desarrollar ventanas con rendimientos muy elevados.

La prueba está en que la base de componentes certificados del Passive House Institute incluye sistemas de altas prestaciones fabricados tanto en madera como en aluminio y madera-aluminio. Entre ellos se encuentra el sistema EUROTORR 92 de Torinco, certificado dentro de esta base de componentes.

¿Y en aislamiento acústico?

La naturaleza de la madera resulta favorable para el control de las vibraciones, pero atribuir el aislamiento acústico de una ventana exclusivamente al material del perfil es una simplificación.

En un cerramiento de altas prestaciones entran en juego la composición y espesor de los vidrios, la asimetría del acristalamiento, las cámaras, las juntas de estanqueidad, el diseño del perfil, la permeabilidad al aire y, de manera decisiva, la instalación en obra.

Es especialmente importante en arquitectura hotelera y en rehabilitación de edificios situados en centros urbanos, donde puede ser necesario conservar la imagen exterior de la fachada al mismo tiempo que se alcanzan niveles de confort acústico propios de un edificio contemporáneo.

Torinco desarrolla, por ejemplo, sistemas ACUSTORR con prestaciones acreditadas de 48 y 50 dB, destinados precisamente a proyectos con elevados requerimientos de aislamiento acústico. Estas soluciones se han empleado en proyectos hoteleros y edificios urbanos en los que preservar la arquitectura existente era tan importante como proteger los espacios interiores frente al ruido exterior.

Poco mantenimiento: la principal ventaja del aluminio

El aluminio ofrece una ventaja evidente: requiere poco mantenimiento.

Sus acabados exteriores presentan una elevada resistencia frente a la radiación solar, la lluvia y los cambios ambientales y, en condiciones normales, las operaciones de conservación se limitan fundamentalmente a limpieza y revisión de elementos mecánicos y juntas.

Sin embargo, asociar la madera actual con los niveles de mantenimiento de las carpinterías de hace varias décadas tampoco refleja la realidad de la fabricación industrial contemporánea.

La selección de la especie, el laminado, el diseño constructivo del perfil, la protección de puntos especialmente expuestos, la preparación de la superficie y los actuales sistemas de acabado han aumentado considerablemente la estabilidad y durabilidad de las ventanas de madera.

En el caso de Torinco, el proceso de fabricación sigue las pautas del sistema LONGLIFE, que permite ampliar hasta 12 años la garantía del recubrimiento bajo las condiciones establecidas por el sistema.

Diseño arquitectónico: donde la madera ofrece posibilidades difíciles de sustituir

Una ventana forma parte de la composición de la fachada y, en determinados edificios, incluso de su identidad arquitectónica.

La madera ofrece en este sentido una libertad especialmente interesante: diferentes especies, molduras, secciones, geometrías, acabados opacos o transparentes, colores distintos en interior y exterior y la posibilidad de fabricar elementos especiales.

En rehabilitación patrimonial, la capacidad para reproducir una carpintería histórica puede determinar la viabilidad de toda la intervención.

Un ejemplo reciente es la rehabilitación del Edificio Metrópolis de Madrid. El proyecto requería reproducir las ventanas originales de un inmueble protegido y, simultáneamente, incorporar prestaciones contemporáneas de aislamiento acústico, seguridad y resistencia al fuego. Torinco fabricó carpinterías a medida, incluidos elementos curvos para la torre del edificio y soluciones específicas para las diferentes zonas de la fachada.

¿Significa esto que el aluminio limita el diseño?

No necesariamente.

El aluminio tiene cualidades muy apreciadas en arquitectura contemporánea. Permite desarrollar perfiles visualmente ligeros, una extensa variedad de acabados y soluciones especialmente adecuadas para fachadas de lenguaje minimalista.

Su estabilidad, resistencia a la intemperie y bajo mantenimiento son argumentos importantes, especialmente cuando existen grandes superficies de cerramiento muy expuestas.

Por ello, en edificios de nueva planta donde se buscan líneas muy depuradas, elevada superficie acristalada y una materialidad claramente metálica, un sistema de aluminio de altas prestaciones puede ser una elección perfectamente coherente.

La elección debe responder a la arquitectura y no al revés.

La madera en rehabilitación de edificios históricos

En una obra nueva existe libertad para definir prácticamente todo el sistema de fachada. Sin embargo, en un edificio protegido, las reglas son diferentes.

La sustitución de una carpintería histórica por una solución estándar puede alterar de forma considerable la lectura de la fachada. La madera permite reproducir estos elementos con un elevado grado de fidelidad y, al mismo tiempo, integrar acristalamientos, herrajes, juntas y soluciones técnicas actuales.

Esta combinación es especialmente relevante en la transformación de edificios históricos en hoteles, sedes corporativas, espacios culturales o viviendas de alto nivel.

Sostenibilidad: conviene analizar todo el ciclo de vida

La madera tiene una ventaja evidente: es una materia prima renovable cuando procede de una gestión forestal responsable. En proyectos sujetos a criterios ambientales resulta recomendable comprobar la trazabilidad y certificación del material.

El aluminio presenta otra característica importante: posee una elevada capacidad de reciclaje. Su impacto ambiental varía considerablemente dependiendo, entre otros factores, del porcentaje de material reciclado empleado y de la energía utilizada durante su producción.

Por eso tampoco, en sostenibilidad, resulta aconsejable quedarse únicamente con el nombre del material. Una evaluación rigurosa debería contemplar procedencia de materias primas, fabricación, transporte, comportamiento energético durante el uso, mantenimiento, vida útil, posibilidades de reparación y escenario de fin de vida.

Una ventana diseñada para funcionar durante décadas puede tener una lectura ambiental muy diferente de otra que deba ser sustituida prematuramente.

Ventanas de madera vs aluminio: comparativa

CriterioVentanas de maderaVentanas de aluminio
Comportamiento técnico Muy favorable de forma naturalRequiere soluciones de rotura de puente térmico para alcanzar altas prestaciones
Aislamiento acústicoMuy buen potencial dentro de sistemas correctamente diseñadosPuede alcanzar prestaciones elevadas con una configuración adecuada
MantenimientoRequiere conservación periódica del acabadoGeneralmente reducido
PersonalizaciónMuy alta, especialmente en fabricación a medidaMuy alta dentro de los sistemas y perfiles disponibles
Rehabilitación patrimonialEspecialmente adecuadaDepende de las exigencias estéticas y de protección del edificio
Arquitectura contemporáneaPermite soluciones tanto clásicas como contemporáneasEspecialmente vinculada a lenguajes ligeros y minimalistas
ReparabilidadPosibilidad de renovar y reparar acabadosMenor capacidad de intervención sobre el perfil una vez deteriorado
SostenibilidadMaterial renovable si procede de fuentes certificadasMaterial altamente reciclable, aunque debe considerarse el impacto de su fabricación
CosteHabitualmente superior en soluciones a medidaCompetitivo especialmente en sistemas estandarizados
Grado de personalizaciónEspecialmente elevado en carpintería a medidaCondicionado en mayor medida por los sistemas industriales disponibles

Entonces, ¿es mejor una ventana de madera o de aluminio?

No existe una respuesta válida para todos los proyectos.

Si el objetivo principal es disponer de una solución estandarizada, con poco mantenimiento y una estética claramente metálica o minimalista, el aluminio puede responder perfectamente a las necesidades del proyecto.

La madera adquiere especial interés cuando entran en juego otros condicionantes: altas exigencias térmicas o acústicas, personalización, integración con interiorismo, rehabilitación patrimonial, geometrías especiales o la necesidad de desarrollar una carpintería específicamente para un edificio.

Y existe, además, una tercera vía: las ventanas mixtas madera-aluminio, que utilizan habitualmente madera hacia el interior y una protección exterior de aluminio. Son una alternativa interesante cuando se quiere conservar la presencia de la madera reduciendo al máximo la exposición exterior y las necesidades de mantenimiento.

La elección de una carpintería no se limita únicamente a comparar madera o aluminio. El PVC es otra de las soluciones más extendidas, especialmente cuando se priorizan aspectos como el coste inicial o un mantenimiento reducido. Sin embargo, las diferencias con la madera son importantes cuando entran en juego factores como la sostenibilidad, la reparabilidad o la conservación a largo plazo. En nuestro artículo sobre ventanas de madera vs. ventanas de PVC analizamos en detalle las prestaciones, ventajas y limitaciones de ambos materiales.

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